







No sé si se tratará de una coincidencia, pero si observamos la trayectoria de los humoristas, parece que el éxito está más garantizado cuando lo hacen en parejas. Si nos remontamos a la historia de los humoristas, los que primero nos vienen a la cabeza son parejas: Los Calatrava, Lussón y Codeso, Arenas y Cal, Tip y Coll, Faemino y Cansado, Martes y Trece, Los Morancos, Cruz y Raya....
Cuando a alguno de los nombrados los vemos en solitario, parece como que les falta algo. Con esto no quiero decir que no vayan a tener gracia, pero se trata de una gracia diferente. Surge una clase de humor como más descafeinado, y sin tanta chispa.
Sirva este tostón, para brindar un merecido homenaje a nuestros humoristas, que cuando se asoman a nuestros hogares, nos sacan una carcajada, o simplemente una sonrisa y lo más importante, por un ratito consiguen que olvidemos nuestras penas.
Los que, como yo, pretendemos de vez en cuando hacer alguna tontería, nos fijamos y nos inspiramos muchísimo en ellos.
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